lunes, 3 de abril de 2017

Bar Hermanos Haro (El Cabañal-Cañamelar) 31-03-2017



¿Qué tendrá ese distrito de los Poblados Marítimos que una y otra vez les hace volver a Los Dalton Buidaolles? Este último día del mes de marzo iban a ser reincidentes en el mítico barrio de El Cabañal-Cañamelar. Tal vez por su sabor a pueblo, por su aroma a mar, por su belleza anárquica y decadente o, simplemente, por sus tascas; en las que almorzar es comer para todo el día.

En la calle Las Columbretes, 23, está el Bar Hermanos Haro, donde podemos encontrar de todo, menos, paradójicamente, a los Hermanos Haro. En realidad, ellos ya no son los dueños del negocio, lo traspasaron a Roberto, - actual propietario - quien ha querido mantener el nombre para no despistar a la clientela. El bar es un pequeño local de unos veinte metros
cuadrados, pero que cuenta con una amplia terraza ocupando todo el ancho de una calle peatonal. Sin embargo, cuando llegaron los Buidaolles, todas las mesas estaban ocupadas y fueron ubicados en un local anexo un tanto especial. Roberto, - un interesante personaje a quien más adelante mencionaremos – encontró una rápida solución, y les instaló nada menos que en un casal fallero. Ese local que alberga trofeos, ninot… y todos los útiles necesarios para los eventos de la comisión fallera de las calles aledañas.


Una comisión fallera es una agrupación de personas que patrocinan una falla y que tiene una vigencia anual. Se disuelve siempre después de la cremà, y se vuelve a constituir otra de nuevo, en la que se nombran los nuevos cargos; quienes serán los responsables de la organización de festejos y actividades que se realizarán durante todo el año: verbenas, teatro, recaudación de dinero para el coste del monumento fallero, etc. Su estructura es muy jerarquizada: presidente, vicepresidente, tesorero, secretario y jefes de área.  El casal es el ecosistema donde se mueve todo lo concerniente a la comisión de la falla; sede social y local de reuniones y actos lúdicos.

En ese espacio tan selecto para quienes viven de lleno cada año la aventura de contribuir con el arte efímero, con la fiesta, con la pasión, con el recuerdo, con la nostalgia… en uno de esos templos sagrados, colocó Roberto a los Buidaolles. ¿Pero quién es Roberto?  Roberto es el dueño del negocio, el cocinero, el camarero, el encargado de las relaciones públicas… todo en uno. Un personaje, pequeño, calvo y regordete, que se ríe de su propia sombra y comparte su ocurrente humor con todo el que le rodea. Con sólo darle pie en cualquier tema, él es capaz de hacer un monólogo cargado de sutileza irónica e improvisación. Porque Roberto improvisa no sólo en su circunloquio humorístico, también en las situaciones que el día a día le presenta su trabajo de hostelería. En el momento en que le preguntaron los Dalton por los productos que había para almorzar, él contestó:

-          No os preocupéis, os voy a poner de todo. Sólo decidme la bebida, de lo demás ya me encargo yo.

…Y en efecto, Roberto puso de todo: bocadillos de
longanizas, de morcilla, de jamón, de carne de caballo con huevos… y unas deliciosas anchoas del Cantábrico. Además, con el café, también sacó pasteles. Todo ello al módico precio de 6,50 €. Nunca, en ningún sitio, habían recibido tanto – comida, bebida, buen trato, entretenimiento, etc. – por tan poco dinero.

Como en todas las reuniones de Los Dalton Buidaolles, también ese día hubo tertulia, y los temas tratados estuvieron relacionados con la música; seguidores y detractores de determinados cantantes que han aportado algo y otros que, a pesar de su fama, no han llegado a contribuir en nada a esta sagrada y compartida afición. También se discutió sobre tauromaquia; con la opinión de los protectores de los animales, - que lo entienden como una crueldad - contraria a quienes defienden el toreo: como un arte, como un negocio… y preconizan la pervivencia del mismo para que no se extinga la especie del toro bravo.

Sin embargo, estos debates quedaron eclipsados cuando llegó, como un torrente, Roberto, identificando a los Buidaolles con el Club de los Calvos, - al que él mismo se unía en la parodia – o cuando enlazaba con las preguntas de éstos y sobre su definición de los gordos.


El humor: la mejor energía para cargar las pilas, el mejor antídoto contra la depresión. Una manera de enjuiciar las situaciones con cierto distanciamiento ingenioso y burlón, producto de la comicidad, que consigue hacer reír a la gente y que, por un momento, se olviden de las preocupaciones, sin llegar a coincidir plenamente con el pensamiento de Nietzsche: “El hombre sufre tan terriblemente en el mundo, que se ha visto obligado a inventar la risa”.

José González Fernández



domingo, 26 de marzo de 2017

Bar Casa Mateo (Avenida Ausiàs Mach) 24-03-2017



Aunque ya había llegado la primavera, el invierno aún seguía dando sus últimos coletazos en toda la Península. Sin embargo, en la ciudad de Valencia, la mañana se presentaba templada, y la densa bruma no dejaba ver el sol, en el momento en que Los Dalton Buidaolles deshojaban la margarita para decidir a qué lugar irían a tomar el consuetudinario esmorzaret.


A menos de trescientos metros del Instituto, siguiendo la avenida de Ausiàs March, se encuentra el Bar Casa Mateo, un local no muy grande, pero con una gran variedad de productos y, lo más importante, su asador; algo que le da un valor añadido a su oferta gastronómica debido a los sabrosos braseados.

La avenida de Ausiàs March es una de las importantes arterias de la ciudad, que conecta en sentido perpendicular con otras, también importantes, tales como: avenida Hermanos Maristas, avenida de La Plata, avenida del Doctor Waskman o avenida de Peris y Valero. La expansión urbanística de los años setenta dio lugar a la conexión de estas avenidas y de los barrios de Malilla o Ruzafa. Sus edificios, por lo general, no superan las diez plantas y fueron pensados, en principio, para dar acceso a la vivienda a las clases sociales desfavorecidas, aunque en la actualidad sus habitantes representan más a la clase media de la Ciudad, y podemos ver edificios de renta libre y hoteles de tres y cuatro estrellas, junto a precarias construcciones de finales de los sesenta, construidas al abrigo de ayudas oficiales.

         La avenida, al igual que el Centro de Formación Profesional, debe su nombre al célebre poeta y caballero valenciano del siglo XV Ausiàs March, uno de los más importantes de la literatura valenciana del Siglo de Oro.

, Casa Mateo presenta a su clientela una variada y suculenta oferta de productos, entre los que destacan: patatas a lo pobre con jamón y huevos rotos, rabo de cerdo, morcilla de Burgos, foie braseado, anchoas con tomate, esgarraet con mojama, ensaladilla rusa, clóchinas al vapor… entre otras viandas. Pero hay algo que le distingue de otros lugares de almuerzo, y es su carne de cerdo criado con castañas; muy parecido al filete de cerdo ibérico pero con mayor jugosidad. Una muestra de ello la podemos ver en el lomo que nos presenta el amable cocinero del establecimiento. 

Los Dalton Buidaolles, como cada semana, mantienen su animada tertulia con alegría y desenfado, a pesar de las duras y controvertidas polémicas que, a veces, existen en los debates. Esta semana tocaba un repaso a las anécdotas que, en ocasiones, se producen en el día a día de la actividad docente. Aquellos compañeros que dejan huella, - para bien o para mal - por su carácter, sus virtudes o sus defectos. También aquellos para quienes la enseñanza es un pasatiempos, integrado dentro de sus múltiples ocupaciones, – aunque sea ésta la que le proporcione su principal fuente de ingresos -  con un comportamiento insolidario; intentando “escurrir el bulto” en la primera oportunidad que se les presenta.

El tono de la conversación se elevaba y las conversaciones se cruzaban en distintas direcciones, llegando a resultar inaudible el contenido de las mismas en el momento en que los miembros del grupo  dejaban de deglutir los suculentos bocadillos. Pero, como es habitual, siempre alguno de ellos – el más osado, el  más locuaz, el de más energía e impulso – sobresalía del resto y animaba el  cotarro. Alguien a quien, como todos coincidieron en tono de humor, deberían extraer de su sangre esa sustancia capaz de producir tal estado de hiperactividad y excitación, – que muy bien podría denominarse “Cristobalina” en honor a su propio nombre – para ser repartida generosamente al resto del grupo.

José González Fernández

lunes, 20 de marzo de 2017

Bar-Cafetería "El Trovador" (15-03-2017)



  En esa semana fallera, en la que el viernes era festivo, los Dalton Buidaolles deciden adelantar su almuerzo semanal al miércoles. Resultaba casi un deber inexcusable visitar la zona de más tradición fallera de Valencia. Se hacía necesario patear la ciudad desde Ruzafa hasta la Plaza del Ayuntamiento, en un sentido, y desde Puerta del Mar hasta Plaza de España, en otro.
El sitio elegido para este almuerzo fallero fue el Bar-Cafetería El Trovador, en la calle Conde de Salvatierra, 34, la cual conecta la avenida del Marqués del Turia con la calle de Colón, en la zona denominada la “Milla de Oro”; un lugar muy comercial, repleto de tiendas, negocios de hostelería, oficinas...  dónde el ciudadano se ve inmerso en una atmósfera de prisa y decibelios, algo de lo que el campesino huye y en la que el urbanita encuentra su hábitat natural.
Muy cerca de El Trovador se encuentra el Mercado de Colón, en su día de abastos, pensado para cubrir las necesidades del Ensanche: una zona que comenzó a poblarse, en las primeras décadas del siglo XX, por la nueva burguesía. Actualmente, esta construcción de estilo modernista, del arquitecto Francisco Mora Berenguer, se encuentra rehabilitada y su interior está destinado a comercios y cafeterías.
El Bar-Cafetería El Trovador cuenta con una fachada estrecha, pero con un amplio interior. No obstante, a determinadas horas de la mañana la afluencia de público es tanta, que has de esperar si quieres coger mesa.  Es llamativo ver en este local, a ejecutivos trajeados y empleados de comercio junto a obreros de la construcción, funcionarios o jubilados; todos atraídos por el buen yantar en variedad y cantidad y, sobre todo, por el precio tan adaptado a las épocas de crisis económica.   Digno de mención es también, la rapidez en que eres atendido; tal vez porque el contagio de la prisa del cliente hace que los camareros y cocineros desarrollen unas habilidades especiales, transcurriendo muy pocos minutos desde que pides en barra hasta que te sirven en mesa.
La amplia gama de productos que nos ofrece El Trovador, da lugar a que cualquiera pueda adaptar el bocadillo o plato combinado a su dieta o a sus apetencias. Una amplia variedad en carnes, tortillas, longanizas… por una parte, o bien, para opciones más bajas en calorías, verduras y escalibadas con atún. Además, para quienes acostumbren a tomar dulce por la mañana, existe también pastelería y bollería.

Las Fallas de Valencia, consideradas hoy como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, han sabido conjugar, a lo largo de la historia, la creatividad y el arte con lo satírico y cómico, un binomio imprescindible en esta fiesta del fuego y de la pólvora.
Las Fallas son una fiesta que tiene su origen en las luminarias dedicadas la noche previa a la festividad de San José. Desde antiguo, el gremio de carpinteros hacían limpieza de sus talleres, - preparándose para la entrada de la primavera – quemando todos los desechos de la madera y objetos inservibles. Sin embargo, algunos autores intentan ver en el culto a fuego un origen pagano, similar al de las hogueras de San Juan.

El mes de marzo suele tener unos cambios climáticos frecuentes, y en este de 2017, se manifiestan con toda su crudeza; pues después de una semana de altas temperaturas, vinieron días de viento, lluvia y frío. No obstante, en los días más importantes de las Fallas, el buen tiempo fue el protagonista y permitió que, tanto propios como extraños, pudieran visitar ese museo al aire libre que son las exposiciones falleras; ese ambiente en el que se mezcla el estruendo de las mascletás con la música y con el olor a pólvora y buñuelos de calabaza. 
Los Dalton Buidaolles no podían perderse este apasionante espectáculo de luz, color y sonido, y aprovecharon la mañana del miércoles para visitar la plantá de algunas de las fallas más importantes.


José González Fernández

lunes, 13 de marzo de 2017

Bar-Restaurante Waksman (Avda. Dr. Waksman) 10/03/2017



La primavera - ese renacer de la vida - estaba ya a la vuelta de la esquina, aunque los 26 grados vestían la mañana casi de verano. Después de la lluvia y el frío de las semanas anteriores, por fin el astro sol calentaba la ciudad y hacía aparecer las primeras yemas en los brotes de los árboles de parques y avenidas. Los viandantes iban algo ligeros de atuendo y las chicas mostraban sus desnudos y blancos hombros dispuestos a ser bronceados y a absorber la vitamina D.  Sin embargo, Los Dalton Buidaolles, - que como cada viernes iban a almorzar – se mostraban algo remisos al prematuro destape, y algunos aún seguían cubriendo su mondadas testas; tal vez por costumbre, tal vez por coquetería, lo cierto es que esa parpusa de chulapo isidreño, todavía formaba parte de su indumentaria.

A pie o en bicicleta, esta semana tocaba visitar un establecimiento, no muy alejado del Instituto, de la avenida del Doctor Waksman, 33.  El local toma el mismo nombre que el de la avenida, es decir, Bar-Restaurante Waksman.
El doctor   Selman Abraham Waksman, fue un ucraniano-estadounidense, premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1952. Este reputado científico se había labrado una prestigiosa carrera gracias a sus investigaciones y descubrimientos en antibióticos tales como la antimiocina, aunque éste nunca se pudo utilizar debido a su alto grado de toxicidad.   El descubrimiento de la estreptomicina, el segundo antibiótico útil en la historia de la humanidad, - el primero fue la penicilina – le sirvió para obtener el premio Nobel. Sin embargo, fue su alumno, Albert Schatz, el descubridor del mismo. Waksman, utilizando su prestigio como microbiólogo, se atribuyó tal descubrimiento, negando la genialidad de Schatz y aprovechándose del usufructo de las patentes durante años. Mucho después de la obtención del famoso galardón, ambos llegaron a un acuerdo económico, y la Universidad de Rutgers otorgó a Albert Schatz la autoría del brillante descubrimiento, pero la Academia Sueca nunca reconoció su error.
Se comentaba esa mañana, entre los Buidaolles, la injusticia de que la avenida valenciana aún conservara el nombre del doctor que se benefició indebidamente de los conocimientos de su alumno, pues, en realidad, la vía debería llevar el nombre de Albert Schatz, auténtico autor de tan valiosa aportación a la ciencia. Desde aquí queremos instar al Excelentísimo Ayuntamiento a su cambio, aunque ello sólo suponga un homenaje póstumo.
 
A colación de las apropiaciones indebidas, también fueron objeto de tertulia los continuos robos que se venían registrando últimamente en la ciudad, incluso algún caso en el propio Instituto. Anécdotas tales como el ocurrido el curso pasado; la mañana en que un caco entró en una de las aulas y sustrajo la cartera a un compañero, cuando éste tuvo un momento de distracción.  El cuerpo del delito apareció una semana después, sin el dinero, claro, – y menos mal que con la documentación – en los lavabos de un famoso restaurante de la ciudad, donde, al parecer, el mangante se había dado un homenaje con el efectivo que contenía.  También se comentó otro robo de una oficina bancaria en un pueblo de Jaén, donde el magrebí que fue a la campaña de aceituna, - de la que tal vez no obtuvo la renta que esperaba – entró en la oficina encapuchado y empuñando un hacha, arma con la que amenazó al único empleado de la sucursal. No obstante, debido a las medidas de seguridad, el botín no llegó a alcanzar los 900 euros.
Todo esto en una semana en la que la noticia, en todos los medios de comunicación, eran las filtraciones de Wikileaks, las cuales dejaban al descubierto las armas cibernéticas de la Central de Inteligencia Americana (CIA). Ese ambicioso programa de espionaje cuyo objetivo son los sistemas Android,  iPhone, Linux y Smart TV.
Una semana de intrigas y pánico informativo, pero que a los valencianos les ponía a las puertas de su fiesta más esperada, las Fallas. Los Dalton Buidaolles degustaban plácidamente esos bocadillos de tortilla, panceta y otros productos ofrecidos en el Bar-Restaurante Waksman, local que hace honor al nombre de la avenida. Una avenida que hace honor, a su vez, a un premio Nobel no merecido.

José González Fernández

lunes, 27 de febrero de 2017

Bar Restaurante L'Amistat (Barrio de Malilla) 24-02-2017



Después del polvo en suspensión sahariano del día anterior, la mañana levantina sorprendía con una fina lluvia que embarrizaba las calles y teñía de marrón los vehículos, aunque eso no fue óbice para que, como cada viernes, los Dalton Buidaolles visitaran – esta vez paseando y con paraguas – un local cercano al Instituto; en el ya frecuentado barrio de Malilla.

El Bar Cafetería L’amistat en la calle Oltà, 33, cuenta con un local no muy amplio, situado en una zona de población creciente, cuya clientela está formada por empleados del sector servicios, funcionarios y jubilados. La elocuencia de su nombre, ya es de por sí una muestra del ambiente alegre y desenfadado que en su interior se respira; grupos de amigos y colegas comparten risas, al tiempo en que, por la comisura de sus labios, les chorrea la sabrosa salsa de los callos o el all i olli de los calamares.

Callos en salsa
Bacalao y calamares
Si hubiera que mencionar la cualidad principal del Bar Cafetería L’amistat, destacaríamos su amplia variedad de productos: sangre con cebolla, croquetas, morcillas, longanizas, tortillas, rabo de toro… entre otros muchos productos e ingredientes para combinar bocadillos y platos. Es posible que la calidad de los mismos no sea excesiva, pero compensa esto el hecho de tener múltiples posibilidades de elección.

El tema, de candente actualidad en los últimos días, fue la sentencia de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca sobre el caso Noos. En la tertulia, todos parecían coincidir con la indignación de un sector mayoritario de la población, porque el cuñado del Rey, a pesar de haber sido condenado a algo más de seis años de prisión, quedara, provisionalmente, libre y sin fianza. El debate, por tanto, estaba servido entre quienes estaban a favor de que la constitución se debe modificar para dar entrada a otras formas democráticas de elegir al Jefe del Estado, y los que consideraban que eso supondría la ruptura de la unidad nacional, al dar pie a los partidos nacionalistas a pedir la independencia en sus territorios.

Otro tema tratado, fue la victoria del Valencia Club de Futbol sobre el Real Madrid en partido de liga. Todo parecía indicar que, después de una pésima campaña del equipo Che en lo que se llevaba de campeonato liguero, últimamente, estaba viendo la luz al final del tunel.

Para sorpresa general, alguno de los Dalton confesó que aún era analmente virgen: es decir, que, como medida de prevención, aún no se había hecho la colonoscopia recomendada a la población cuando alcanza determinada edad. Un tema que dio comienzo con cierto cachondeo, derivó en un coloquio serio, hasta con aportaciones científicas.

En una fecha carnavalera, ¿cómo no deleitarse con los placeres de la carne? – aunque sólo sea de caballo o de cerdo – Pues el carnaval, cuyo significado tiene una derivación de “bacanal”, – fiesta celebrada en la antigua Roma en honor a Baco -  supone, precisamente, eso: deleitarse con los placeres de la carne, del vino… y del sexo. Una fiesta de origen pagano que con el tiempo ha ido cobrando carácter religioso; un atracón sin medida, de todo aquello que pudiera resultar placentero, durante la semana anterior a la cuaresma. - Tiempo de ayuno y continencia previo a la Pascua. “Aquí, - como diría Serrat -  el noble y el villano, el prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano, sin importarles la facha…”

Sin embargo en Valencia, el Carnaval no es tan celebrado como en otras ciudades, aunque en el Bar Cafetería L’amistat los Dalton Buidaolles encuentren el deleite no sólo en el sentido del gusto, también en el de la vista. Las curvas voluptuosas de aquella solícita y camplaciente camarera, - de ceñido pantalón y camiseta - dio lugar a un nuevo tema de conversación, eso sí, aquí sin debate; pues parecía haber unanimidad y aprobación general. No obstante, la discrepancia sólo surgió cuando se ponía en tela de juicio si los atributos más atractivos de aquella muchacha, eran naturales o, por el contrario, habían sufrido cierta alteración de volumen. Consciente ella de su poder seductor, del mismo modo que una modelo en pasarela, se movía con donaire y gallardía, embobando a la clientela, - eclusivamente masculina - que en ese momento frecuentaba el establecimiento.
 


…Y los Buidaolles, cual niños lactantes  risueños  - cuando ven aparecer el cántaro de su primer manjar - se recreaban en su embeleso. Como dice la canción: “Viejos sinvergüenzas, os veréis un día de estos con el rabo entre las piernas”. En este caso, desgustando también  el sabroso rabo de toro en su boca.



José González Fernández

martes, 21 de febrero de 2017

Bar Restaurante Colau (La Fonteta de Sant Lluis) 17-02-2017



El viento de días anteriores había desaparecido por completo y la mañana se presentaba templada e invitaba a pasear; por lo que los Dalton Buidaolles volvieron de nuevo al barrio vecino del Instituto: Fuente de San Luis.

En la plaza del Músico Cuesta, 2, se encuentra la Cafetería Colau, un local amplio y confortable que ofrece almuerzos, comidas, cenas… y una zona infantil interior para que los padres puedan comer relajadamente mientras los peques se divierten.

Su variedad de productos, permite elegir entre carne o pescado y combinarlos con las típicas habitas tiernas, pimientos, tomate, all i olli, etc. De hecho, los bocadillos degustados fueron: de bacalao, calamares y carne de caballo.

Uno de los temas de la mañana, fue la curiosa noticia del abuelo pistolero de 71 años, que atracaba bancos y farmacias en Barcelona con una pistola de fogueo. Una persona sin antecedentes penales que sus exiguos botines de inicio, no le dieron para poder cambiar de vida y continuó atracando, y en la última farmacia asaltada, - viendo que sólo iba a poder trincar la escasa cantidad de 200 € - le dijo a la dependienta: “Niña, dame también una caja de viagra de 100 mg.” Al parecer, debió hacer un uso frecuente de tan importante elixir, pues cuando los mossos d’escuadra le aprehendieron, sólo le quedaba una grajea en el bolsillo.

También se habló de la huelga de estibadores portuarios, un singular gremio de trabajadores de puertos de mar españoles en el que aún prevalecen formas de contratación en círculo cerrado; ese nepotismo que se manifiesta al transferirse el puesto trabajo entre familiares, con la prohibición expresa o tácita de que las mujeres puedan acceder a tales empleos.

Pero el tema que originó gran debate y controversia fue el de la profesión de notario, con grandes discrepancias entre dos de los Dalton, que con ímpetu y vehemencia se enzarzaron en la polémica, la cual estaba servida entre quien opinaba que su condición es la de un funcionario al servicio de la Administración del Estado, y quien decía que es un empresario-profesional, puesto que sus beneficios varían en función del número de clientes a quienes atienda. Aunque ambas partes llevaban razón, quiero citar aquí las reflexiones de Pio Mota, un bloguero experto en Derecho.

“Nuestro ordenamiento jurídico reconoce y ampara la existencia de figuras sociales que por su ambigüedad o por contradecir la norma general aceptada (en este caso, la libertad de mercado) o por su anomalía pueden asimilarse a formas corruptas. Una de ellas es la situación especial amparada por la ley de notarios y registradores, que disfrutan de un doble “status”: como funcionarios y empresarios autónomos, lo que les otorga un carácter privilegiado. Como funcionarios públicos acceden al cargo por oposición y son depositarios de la fe pública, pero ejercen su actividad en despachos privados independientes, costean su funcionamiento, contratan a su personal, y la cuantía de su retribución depende del número de actos administrativos en que intervengan: formalización de documentos públicos e inscripción registral de los mismos, respectivamente, funciones todas ellas propias de un empresario privado. El número de plazas está rigurosamente limitado por lo que ejercen su función en régimen de monopolio que les garantiza beneficios más que notables. Sin duda no mentía el jefe del Gobierno, Mariano Rajoy cuando declaró que ganaba más como registrador que dedicándose a la política. Notarios y registradores forman parte de la elite funcionarial sin ser específicamente funcionarios.

    Si la ley definiera con precisión su personalidad jurídica, como funcionarios públicos se instalarían en oficinas del Estado, y éste percibiría de los particulares las tasas reglamentarias por la prestación del servicio.

    Si, por el contrario, actuasen como empresarios, perderían el privilegio del monopolio con lo cual se facilitaría la libre competencia y los ciudadanos podrían acudir a los profesionales que les infundieran mayor confianza. La libertad de elección redundaría en aumento de elevación a público de los contratos y su inscripción reforzaría la fuerza probatoria de los títulos en beneficio de la seguridad jurídica.

    Cualquiera de las dos modalidades posibles sería preferible al actual maridaje entre lo público y lo privado, cuya permanencia solo se justifica por el mantenimiento de privilegios anacrónicos que la sociedad rechaza por injustos y nocivos.”

            De todo esto puede sacarse una conclusión o moraleja, y es: que nunca se le puede decir a nadie, de forma tajante, aquello de “estás equivocado”, pues hasta un reloj parado, dos veces al día está en lo cierto.

            La Cafetería Colau, como suele ser frecuente en otros locales, sus servilletas muestran mensajes filosóficos que te invitan a reflexionar. Un ejemplo de ello es la siguiente frase: “Si amas lo que haces, ni los lunes te quitan la sonrisa”. Sin lugar a dudas, los Buidaolles aman lo que hacen, - sobre todo los que ya están jubilados – y la sonrisa nunca desaparece de su cara, y mucho menos cuando llega San Viernes.
           


José González Fernández

Bar Restaurante Toribio (10-02-2017)



“Plus Ultra”, una expresión latina de la que el emperador Carlos V  hizo su lema personal, y cuyo significado es “Mas allá”; que servia para arengar al combate a los navegantes. Una inscripción que figura en los pilares del escudo nacional,  como símbolo de la creencia mitológica de que Hércules los puso en el Estrecho de Gibraltar para señalar el límite del fin del mundo.

El Bar-Restaurante Toribio no está en el fin del mundo; ni siquiera en el extrarradio de la ciudad de Valencia, se encuentra en la calle Plus Ultra, 30, en una zona muy poblada entre las avenidas de la Plata y la de Dr. Waksman. Una barriada de la que ya se habló en un capítulo anterior.

Toribio, evoca el recuerdo de Santo Toribio de Liébana, en esa comarca de Cantabria de donde procede el famoso cocido lebaniego. Un contundente plato para soportar el frío clima de los Picos de Europa. Sin embargo, en este concurrido bar-restaurante, para almorzar, nada mejor que una tortilla de patatas con cebolla caramelizada.

Los Dalton Buidaolles visitan este viernes dicho local y, como siempre, mantienen una tertulia animada, con los temas que han sido noticia en esta fría semana de invierno: Las divisiones internas de los partidos, – como es el caso de los Socialistas y de Podemos - o la decisión del partido Ciudadanos de eliminar de su ideario  la referencia de socialdemócratas y centrarse en el modelo liberal. También se habló del problema de las pensiones y de su pérdida de poder adquisitivo, o de los concursos de tiro a los que uno de ellos es aficionado.

Una semana, casi sin darse cuenta,  en la que se llega al ecuador del curso, habiendo superado la cuesta de enero, un cuatrimestre que se presenta más llevadero gracias a las vacaciones de Fallas y de Pascua.



José González Fernández

jueves, 9 de febrero de 2017

Bar Ricardo (Barri de la Pechina - Extramurs) 03/02/2017



La niebla, que en días anteriores sorprendía en las matutinas horas a la Ciudad del Turia, había desaparecido casi por completo en la mañana del viernes 3 de febrero; pues el viento del oeste azotaba las nubes, formando un carrusel de claroscuros en el barrio de La Petxina, muy cerca del cauce viejo del río. 

El barrio de La Petxina se localiza en el distrito Extramurs, en el noroeste y zona
Centro  de la ciudad, a pesar de estar – como su nombre indica – en extramuros. El significado de su nombre en castellano es: “La Concha”, un molusco de piedra que adornaba una de las rampas que bajan al río, en lo que se dio en llamar El Paseo de la Petxina. 

Cuenta con algo más de 15.000 habitantes, en una extensión inferior a medio kilómetro cuadrado y en una zona totalmente urbanizada, cuyo atractivo principal es la proximidad al Jardín del Turia; a sus instalaciones deportivas, a sus fuentes,  a su variada vegetación…Un barrio que se está caracterizando por su afición al deporte, no en vano existen unas instalaciones deportivas en el rehabilitado antigüo matadero municipal, de las más importantes de la Ciudad. 


El Bar Ricardo, en la calle del Dr. Zamenhof, 16, desde 1944 atiende a su clientela y ofrece tapas y almuerzos con un producto de gran calidad, en un local totalmente remodelado, del que ya no queda de sus orígenes nada más que las fotos en blanco y negro de las paredes.
La necesidad de adaptarse a los tiempos, y a una zona que ha ido variando en su estatus social y económico, ha motivado los cambios en sus instalaciones y decoración. Un local acogedor, cuyos materiales aislantes le proporcionan atractivo y confort.  

Destaca por la variedad y calidad de sus
productos: maríscos, carnes, embutidos y, para los golosos, pastelería y bollería.

La degustación de papas bravas, con ese punto sutil de picante en su all i oli que apenas llega a notarse, te producen la necesidad de repetir, y que la mano vaya en dirección al plato como respuesta automática al estímulo epicúreo del subconsciente.  Sus bocadillos de pan
crujiente, recién hecho… te permiten combinar el típico blanco y negro con habitas tiernas, jamón y ajetes. 

Sin embargo, para quienes las limitaciones prescriptivas en su dieta les impidan estos pequeños excesos, tienen la opción de hacerse un sano bocata de pipirrana: con tomate, huevo duro, atún y aceitunas. 

Los Dalton Buidaolles disfrutan de la comida y, sobre todo, de la tertulia que les une, en afinidad o discrepancia, con los temas sociales, políticos o culturales de la semana.  En este caso, era recurrente  la muerte de Paloma Chamorro, esa televisiva periodista que tanta importancia tuvo en el fenómeno cultural de “La Movida Madrileña”. También se habló del nuevo disco de Rolling Stone, - el que es el primero en once años grabado en estudio – que supone la vuelta del grupo a sus orígenes, es decir, al Blues.  Y el  de Bob Dylan, con versiones de temas muy conocidos de otros autores. Obviamente, también se tocaron otros temas; aquellos que los formalismos habituales impiden tratar dentro de un contexto del centro de trabajo, los que propician un comportamiento desinhibido que facilita la espontaneidad. Un viernes más, esta vez en el barrio de La Petxina, muy cerca del local donde Nino Bravo ensayaba con su grupo Los Superson.

Bar Restaurante Moncayo (Barrio la Cruz del Grao) 27/01/2017



La mañana se presentaba fresca y húmeda, aunque, a la hora del almuerzo, el tibio sol ayudaba a secar los charcos – que en algunos casos formaban balsas – del agua acumulada durante las últimas semanas. En el barrio La Cruz del Grao, la gente empezaba a dejar sus guaridas, no sólo para trabajar o hacer la compra, también para pasear y salir de ese letargo invernal que obliga a recluirse en casa. No en vano, la muchedumbre que abarrotaba el Bar-restaurante Moncayo a esas horas, daba fe de ello. 


El amplio local de la calle Rodrigo de Pertegás, 24, tiene una planta en forma de L y está decorado con los productos representativos de su gastronomía: los jamones y ristras de ajos que cuelgan a lo largo de la barra. Sin embargo, la concurrida afluencia de parroquianos, tal vez no sea por la calidad-precio de sus productos, el trato exquisito, la eficiencia del servicio, la decoración del local o la facilidad de aparcamiento en las inmediaciones; pues en ninguno de estos indicadorese le podría adjudicar una alta puntuación. Posiblemente, su éxito se deba a la zona donde se encuentra: el barrio de La Cruz del Grao, una zona muy poblada de la Ciudad, denominado así por la cruz cubierta gótica de piedra que en otro tiempo existió, - al igual que la que hay en la calle San Vicente Mártir o la de Mislata - y que en la actualidad ha sido reconstruida de hierro sobre un pedestal de piedra. 

La zona, al noreste de la ciudad, estaba formada por campos de huerta que eran regados por la acequia de Mestalla. Pero poco a poco, se fue transformando en industrial, ubicándose en el lugar fábricas que se alejaban del casco urbano y se aproximaban al puerto, algunas de ellas tales como: la de “Gas Lebón” o la de detergentes “Tu-Tu”, junto a otras. Con el tiempo, fueron apareciendo numerosas construcciones en torno a las fábricas. El Gas Lebón – cuyo nombre se debe al ingeniero que la construyó llamado Carlos Lebón - sirvió para alumbrar la ciudad durante mucho tiempo, pero a partir de los años 70, con la última corporación municipal franquista, el clamor popular de las asociaciones de vecinos; después de muchas y largas pugnas a causa de la contaminación existente, hizo que se urbanizara el barrio y se desmantelara la industria de gas. Actualmente, en su lugar, existe una zona verde y aún se conserva un depósito de acero como símbolo de una batalla ganada al Ayuntamiento. No obstante, se comenta que todo el subsuelo donde estuvo la fábrica, sigue aún contaminado, resultando muy costoso su excavación y traslado a un lugar seguro.


El habitual y copioso almuerzo, que en ocasiones parece una comida, fue seguido de una
visita al barrio, el cual se ha convertido en un lugar donde se dan todo tipo de negocios comerciales y tiendas especializadas, como es el caso de esta armería con amplios escaparates, en los que se exponen todo tipo de armas de fuego y blancas. Junto a ellas posan algunos de Los Dalton Buidaolles con forajido gesto y sonrisa cómplice. 
Una semana más, un lugar más para mantener la tertulia con los asuntos de
candente actualidad. El tema estrella de la semana seguía siendo las decisiones políticas de Donald Trump. El mundo tiembla ante medidas tan drásticas y miles de personas se manifiestan en Washington. …Pero la vida sigue y la felicidad es privilegio de aquellos que saben vivirla.

José González Fernández